Plagio involuntario: qué significa y cómo evitarlo

El plagio accidental se produce cuando alguien copia las ideas, las palabras o la ejecución creativa de otra persona sin tener intención de hacerlo. Suele deberse a errores en las citas, malentendidos o fallos de memoria, como la criptomnesia.

En este artículo, analizamos las causas más habituales del plagio involuntario y cómo evitarlo.

Vamos a sumergirnos.


Principales conclusiones

  • La causa más habitual del plagio involuntario es la toma de apuntes desorganizada, aunque también puede deberse a la criptomnesia o a la cita de fuentes de forma informal.

  • El plagio involuntario puede acarrear consecuencias importantes, incluso si la institución a la que presentas tu trabajo comprende que no fue intencionado.

  • Puedes evitar el plagio involuntario llevando un registro de las fuentes de tu información, separando la investigación de los borradores y sometiendo tu trabajo a verificadores de plagio y a una revisión humana.


Qué significa el plagio involuntario

El plagio accidental se produce cuando, de forma inconsciente, se reproduce en el propio trabajo la forma de expresarse, la ejecución creativa u otras ideas de otra persona. A menudo se debe a lo siguiente:

  • Toma de apuntes desorganizada: Algunos casos reales de plagio involuntario se produjeron porque el autor confundió unas notas de investigación con su propio texto. 
  • Memoria subconsciente del material copiado: Es posible que la mente confunda un recuerdo olvidado con un pensamiento original. Este sesgo de memoria, denominado criptomnesia, a veces da lugar al plagio. 
  • Referencias olvidadas: La presentación de trabajos en los que no se citen las fuentes de las frases, oraciones o ideas tomadas de otros constituye un plagio. 
  • Redacción asistida por IA: La IA generativa puede producir contenidos que se asemejan mucho a la redacción, las ideas y los datos de fuentes existentes. Si no se revisa, el trabajo generado por IA puede dar lugar a denuncias por plagio. 

Plagio involuntario frente a otros tipos de plagio

El término «plagio accidental» se centra en la intención que subyace a la infracción. Puede solaparse con otros tipos de plagio, como el plagio mosaico y el plagio incremental.

  • Plagio involuntario frente a. plagio a nivel mundial: El plagio global consiste en atribuirse el mérito de una obra completa que no es propia. Nunca ocurre de forma accidental y, por lo tanto, se considera la forma más grave de plagio.
  • Plagio accidental frente a plagio directo (literal): El plagio directo consiste en copiar, palabra por palabra, una obra ya existente sin citar la fuente. Al igual que ocurre con el plagio general, rara vez se produce de forma accidental. 
  • Plagio accidental frente a «patchwriting»: La escritura por fragmentos, también conocida como plagio en mosaico, consiste en combinar varios fragmentos, ideas o datos procedentes de otras fuentes sin citar la fuente. Puede ocurrir de forma accidental, por ejemplo, cuando un autor pierde la noción de qué fragmentos son de otros autores y cuáles son propios.
  • Plagio involuntario frente a. plagio gradual: El plagio incremental se produce cuando en una obra se van acumulando pequeños fragmentos de material tomado de otras fuentes sin citar la fuente. Casi siempre ocurre de forma involuntaria. 

Seis casos reales de plagio involuntario

Para ilustrar cómo se produce el plagio involuntario y cuáles son sus consecuencias, a continuación se presentan algunos ejemplos famosos de la vida real.

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Maureen Dowd

Un ejemplo famoso de plagio involuntario fue el escándalo de 2009 protagonizado por la columnista del *New York Times* Maureen Dowd. En este caso, tal y como se informó en The Guardian, los lectores señalaron que un párrafo de su columna era una copia de un fragmento de Josh Marshall, el bloguero que creó la famosa página web de noticiasTalking Points Memo

Cuando se difundió la noticia del plagio, Dowd explicó que había tomado el párrafo de un amigo y que, por error, había creído que el texto era original. El *New York Times* publicó finalmente una rectificación en la que reconocía a Josh Marshall como la fuente. 

Jacob Epstein

En 1980, el novelista Jacob Epstein fue objeto de duras críticas después de que los críticos descubrieran que su primera novela, Avena silvestre, contenía numerosos pasajes que se parecían mucho al material de la obra de Martin Amis Los documentos de Rachel.

El propio Amis señaló docenas de similitudes entre ambos libros, lo que llevó al público a preguntarse si Epstein había plagiado la obra de forma intencionada. 

Epstein llegó a la conclusión de que el error se debió a que había anotado en sus cuadernos de borradores algunos pasajes que le gustaban y, posteriormente, los confundió con textos propios originales.

Aunque admitió su culpa e incluso emitió una disculpa pública A raíz de un artículo publicado en el periódico británico «The Observer», el escándalo dañó su reputación y puso fin a su carrera como novelista. 

Doris Kearns Goodwin

La reputación de Doris Kearns Goodwin como destacada historiadora y comentarista política se vio puesta en tela de juicio cuando un informe de 2002 reveló que varios pasajes de su obra Los Fitzgerald y los Kennedy se asemejaba al material de otros autores, entre ellos el de Lynne McTaggart Kathleen Kennedy: su vida y su época. La propia McTaggart se puso en contacto con Goodwin para investigar el posible plagio.

Finalmente, Goodwin admitió que había utilizado los trabajos de McTaggart como referencia durante el proceso de investigación. Sin embargo, afirmó que no había tenido la intención de hacer pasar el trabajo de McTaggart por suyo, sino que había confundido sus notas de investigación con su propio texto original.

Según El artículo de Library Journal A raíz del escándalo, Goodwin accedió entonces a conceder a McTaggart los derechos de autor y una compensación económica. 

Alex Haley

Otro ejemplo de plagio involuntario fue el del autor de éxito Alex Haley. En 1978, su colega, el escritor Harold Courlander, presentó una demanda en la que alegaba que la novela de Haley, *Raíces*, reproducía varios pasajes y elementos de la trama de una obra anterior de Courlander, *The African*. Haley negó haber cometido plagio intencionado e insistió en que cualquier similitud era fortuita.

Según el *New York Times*:’ relato del evento, Haley acabó aceptando llegar a un acuerdo. A medida que avanzaba el proceso, llegó a la conclusión de que el material procedente del africano había acabado en los manuscritos finales de The Roots porque había confundido sus notas de investigación con material original.

Al parecer, muchas personas le proporcionaron notas escritas a mano para ayudarle en su proceso de investigación. 

En palabras de Alex Haley: “En algún lugar, alguien me dio algo que procedía de ‘El africano’. Esa es la mejor explicación sincera que puedo dar”.”

George Harrison

En 1971, George Harrison lanzó “My Sweet Lord”, que se convirtió en un enorme éxito comercial. Poco después, Bright Tunes Music Corporation presentó una demanda contra los editores de la canción alegando que su melodía se parecía mucho a la del éxito de 1963 de las Chiffons, ’He’s So Fine“. Harrison negó haber copiado intencionadamente la canción anterior e insistió en que cualquier similitud era fortuita.

Cuando el caso llegó a los tribunales, el juez concluyó que Harrison había cometido un “plagio subconsciente”, alegando que Harrison había escuchado la canción y había reproducido inconscientemente muchos de sus elementos, en lugar de copiarlos deliberadamente.

Sin embargo, dado que el disco seguía infringiendo los derechos de autor, el tribunal ordenó a Harrison que pagara una indemnización por daños y perjuicios. 

Helen Keller

En 1891, Helen Keller, de doce años, se enfrentó a acusaciones de plagio cuando los lectores encontraron similitudes sospechosas entre su cuento, *El rey de las heladas*, y *Birdie y sus amigos mágicos*, de Margaret T. Canby. Sin embargo, a pesar de la reacción negativa del público, Keller afirmó que nunca había leído el cuento de Canby. 

Más tarde, la profesora de Keller, Anne Sullivan, descubrió que una profesora que Keller había conocido una vez durante unas vacaciones le había leído esa historia.

Afirmó que, aunque Keller había olvidado haber leído la historia, su mente había retenido inconscientemente muchos elementos, lo que la llevó a utilizar accidentalmente algunas de esas mismas ideas mientras trabajaba por su cuenta. Esto lo convierte en un caso claro de criptomnesia. 

La toma de apuntes desorganizada provocó tres de cada seis casos de plagio en la vida real

Ilustración en 3D de una persona que trabaja con la ayuda de la inteligencia artificial para comprobar y evitar el plagio involuntario.
CasoCausas del plagio
Maureen DowdAbastecimiento informal
Jacob EpsteinToma de apuntes desorganizada
Doris Kearns GoodwinToma de apuntes desorganizada
Alex HaleyToma de apuntes desorganizada
George HarrisonCriptomnesia
Helen KellerCriptomnesia

La causa más habitual de plagio involuntario entre los casos que hemos registrado fue la falta de organización a la hora de tomar apuntes. Incluso escritores experimentados como Doris Kearns Goodwin y Alex Haley cometieron este error sin darse cuenta.

La segunda causa más habitual de plagio involuntario fue la criptomnesia. Sin pretenderlo, creadores como George Harrison y Helen Keller reprodujeron obras que habían olvidado haber visto anteriormente. 

Creo que hay dos denominadores comunes en estos casos: 1) los sesgos de memoria y 2) la falta de controles y contrapesos antes de la publicación. El segundo punto es mucho más fácil de abordar. 

Es normal que la gente olvide de dónde proceden sus ideas. Sin embargo, no comprobar si existen similitudes con trabajos ya existentes antes de presentarlos les expone a graves consecuencias. 

Cómo evitar el plagio involuntario, paso a paso

Como ya he mencionado, las dos razones principales por las que el plagio accidental pasa desapercibido son la memoria y la falta de controles y verificaciones antes de entregar el trabajo.

Para protegerte, debes mantener tus apuntes bien organizados para recordar de dónde procede la información y, a continuación, someter tu trabajo a una revisión automática y humana para detectar los errores que se te hayan podido pasar por alto. 

Paso uno: Mantén organizadas tus notas de investigación

Asegúrate de que en tus notas de investigación se distinga claramente lo que has aprendido de otras personas de lo que se te ha ocurrido a ti mismo.

Para lograrlo, puedes:

  • Borradores y notas de investigación por separado: Disponer de documentos distintos para el texto original y las referencias reduce el riesgo de confundir uno con otro. 
  • Fuentes de las pistas: A medida que vayas investigando, anota de dónde procede cada idea y cada dato. Así te resultará más fácil citar correctamente las fuentes más adelante.

Paso dos: Citar las fuentes

Una vez que hayas identificado tus fuentes, cítalas correctamente. Las citas reconocen el mérito del autor original y ayudan a los lectores a verificar tus afirmaciones.

Puede utilizar generadores de citas para automatizar el proceso. Esto aumenta la eficiencia y garantiza al mismo tiempo que se cumplan los requisitos de citación de tu institución. 

Tercer paso: pasa tu trabajo por un verificador de plagio

Pide siempre la opinión de un verificador de plagio antes de entregar tu trabajo. Tal y como explicamos en nuestro artículo sobre cómo funcionan los comprobadores de plagio Como explica, estas herramientas te ayudan a determinar si tu trabajo contiene alguna frase o expresión que se parezca a tus fuentes u otro material ya existente. 

Paso cuatro: Pide a alguien que revise tu trabajo

Aunque los programas de detección de plagio son eficaces a la hora de señalar similitudes en la redacción o la estructura, no son tan eficaces a la hora de identificar ideas copiadas.

Para contar con un nivel adicional de protección, es recomendable pedir a alguien que conozca bien tu campo que revise tu trabajo y te señale posibles coincidencias con material ya existente. 

Preguntas frecuentes

¿Pueden los centros educativos sancionar a los alumnos por plagio involuntario?

Sí, los centros educativos suelen sancionar a los alumnos por cometer plagio de forma involuntaria. Sin embargo, la mayoría sigue distinguiendo entre los errores por descuido y el plagio deliberado a la hora de decidir cómo actuar. 

Esto significa que los alumnos que cometen plagio de forma accidental tienen más probabilidades de enfrentarse a una reducción de la nota, a la suspensión de la evaluación o a la suspensión temporal, en lugar de a sanciones más severas, como la expulsión. 

¿Es posible reproducir una obra ya existente sin darse cuenta?

Sí. Algunas personas sufren sesgos de memoria ocasionales que les llevan a confundir recuerdos olvidados con pensamientos propios. A esto se le llama criptomnesia. Un ejemplo famoso es el de Helen Keller, quien reprodujo sin darse cuenta una historia que su profesora, Anne Sullivan, le había enseñado cuando era niña.

¿Es frecuente la criptomnesia?

La criptomnesia es un fenómeno muy común. A serie de experimentos llevados a cabo por los psicólogos Alan S. Brown y Dana R. Murphy Demostró que el plagio involuntario se produce en entre el 3% y el 9% de las actividades que implican tareas de lluvia de ideas y generación de palabras. Esto pone de manifiesto la importancia de someter los trabajos a una revisión tanto humana como automática antes de su publicación.

¿El uso de la IA generativa constituye plagio?

Depende del contexto y de la gravedad. En ámbitos en los que se valora la autoría, como el mundo académico, el sector editorial y los concursos, todo trabajo generado por IA se considera plagio, ya que oculta el grado de participación del autor en la elaboración de la obra. 

Fuera de estos contextos, los trabajos generados por IA pueden considerarse plagio si reproducen expresiones, la forma de expresarlas u otras ideas procedentes de fuentes que el autor no cita.

¿Cómo puedo comprobar si mi texto incurre accidentalmente en plagio de alguna fuente?

Para evitar el plagio involuntario, pasa tu borrador por un verificador de plagio. Estas herramientas pueden detectar eficazmente similitudes con obras ya existentes. También es útil que otra persona familiarizada con tu campo revise tu trabajo, para que puedas detectar las similitudes que los ordenadores podrían pasar por alto. 

Reflexiones finales

Los escándalos de Jacob Epstein, Doris Kearns Goodwin, Alex Haley y otros demuestran que el plagio involuntario puede acarrear consecuencias importantes, aunque todo el mundo sepa que no fue intencionado.

Para protegerte de las acusaciones de plagio, es recomendable llevar un registro de tus fuentes originales, utilizar herramientas de detección de plagio y solicitar una revisión por parte de otra persona antes de entregar tu trabajo. 

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